Bueno el 18 de julio empezaba la Guerra Civil Española. Yo tenía 10 años menos 2 meses. Yo como niño que era no sufría porque estaban mis padres y hermanos y no me faltaba la comida. Pues feliz como otro niño cualquiera.
El día 24 de agosto de 1936 se nos presenta un hombre con la mujer a las espaldas y una niña con trece años diciéndole a mi padre que si le podía favorecer, que al otro día bombardeaban a Zalamea.
La llevaba en las espaldas porque la mujer estaba impedida, y allí enfrente a la casa, en la cerca, había dos encinas que tenían una sombra muy buena, pero ellos llegaron el día 24, y a las diez de la noche sonaron tres barrenos y que fue que el castillete que está en lo alto de la Sierra del Arenal. Le metieron tres petardos arrancándolo de cuajo, quedando oscuro Calañas, Zalamea, El Campillo, El Valle[1], Nerva y Campofrío, porque por aquel tiempo las aldeas no tenían luz, nada más que el candil y el foco.
Bueno ya esa familia se fue a la casa, que antes no se habían querido ir, porque decían que como no hacía frío, allí no se estaba mal.
Pero el día 25 se puso la cosa ya muy mala.
El primer bombazo fue en El Sepulcro, y les dijo mi padre a mi hermano que está de los medios para abajo de la Huerta con ellas[2], tráelas y enciérralas en el corral.
Empiezan a pegar tiros a las ocho de la mañana y hasta las diez.
Fue una cosa imponente, y sobre las diez tiró el avión una bomba de El Encanto[3] para abajo por encima de los pinos que están allí.
Nos trajimos a mi abuelo[4] con 94 años creyendo que estaría más tranquilo.
Lo cual, que nos juntamos 9 personas allí en casa de la Huerta, allí haciéndolo todo, porque mi madre salió a tirar una escupidera de orines a la esterquera, y le hicieron una descarga. Tuvo la suerte que ninguna bala le diera, así que había que hacerlo en la palangana y en el lebrillo.
Estuvimos día y medio sin salir a la puerta.
Vaciamos la alberca para meternos en el socavón, pero aquello lleva tres años sin limpiarse, y tenía dos cuartas de cieno.
No se miraba por nada, la cosa era de salvar el pellejo, ¡con la falta que hacía el agua para las plantas y los naranjos!, porque para recuperar la que se tiró hacían falta unos pocos de días.
Bueno, en la aldea mataron a 8 hombres, 3 en el frente y 12 de hambre.
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