La zorra fue el primer día con la pipita a hacer el trabajo, y le dice la zorra la pipita:
-"Comadre pipita, voy a tener zorritos, así que,
hoy pariré...,
mañana pariré...,
y a donde me coja el parto, allí me quedaré"
Y ya no fue más a trabajar con la pipita.
La pipita se entretubo en arar, cruzar, sembrar, segar, llevarlo a la era, trillar..., y cuando ya estaba el trigo limpio, la pipita le mandó razón a la zorra para que fuera a repartir lo que aquello había dado. Y le dijo la zorra a la pipita:
-"Como yo sé que usted ha trabajado más que yo, pues para usted el montón más grande (que es la paja), y para mi el más chico (que es el grano)"
Entonces salió la pipita llorando camino adelante, y se encontró con un perro muy grande, y ledijo:
-"¿Que le pasa comadre pipita?
Y la pipita le contó lo que le había pasado. Entonces le dijo el perro a la pipita que no se apurara, que él se iba a enterrar en el montón de trigo, dejando un ojo afuera.
Así, cuando la zorra fue a llenar los costales, muy dispuesta, al ver el ojo exclamó:
-"¡¡Ay que uva!!"
-"¡¡Pa´ti no está madura, joía porcula", dijo el perro a la vez que se abalanzaba sobre la zorra.
Así todo fue para la pipita, la paja y el grano. La paja se la vendió a los arrieros para los burros, y ella se fue comiendo el trigo granito a granito.
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